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domingo, 9 de marzo de 2025

Wuiri: El guerrero de mil batallas

Esta es una historia basada en hechos reales, con personajes que en verdad existieron.


La historia que les contaré ocurrió de verdad. Los hechos se remontan a Santiago de Chile, a mediados de los años 80s, cuando yo era un niño pequeño.

El felino Wuiri llegó una tarde de invierno, cuando el frío calaba los huesos y el viento hacía crujir las ventanas de la antigua casa. Era un gato blanco como la nieve, de ojos verdes que parecían dos esmeraldas brillando en la penumbra. No tenía dueño, o al menos eso parecía. Simplemente apareció en la puerta de nuestra casa, hambriento y curioso, y poco a poco fue adueñándose de cada rincón del hogar. Vivía en el patio, y estuvo ahí por meses, compartiendo tanto con nuestra familia como con mis dos tortugas. 

Un gladiador que nunca se daba por vencido

A pesar de su ternura y su ronroneo apacible, Wuiri tenía un lado oscuro. Era un guerrero nato, un luchador incansable que no dudaba en defender su territorio, tal como si fuese un enconado gladiador. Cada noche salía a explorar el vecindario, y muchas veces volvía maltrecho, con el pelaje enmarañado, lleno de sangre y con heridas nuevas que llenaban su cuerpo. La causa de estas batallas tenía nombre y reputación: Unidad Renegada Scorpion, un enigmático gato blanco con manchas oscuras, fiero y territorial, que reinaba sobre el tejado de un estacionamiento que había en el edificio contiguo.

Las batallas entre Wuiri y Scorpion se hicieron legendarias. Eran encuentros violentos, donde los bufidos se mezclaban con zarpazos certeros y gruñidos que resonaban en la madrugada. Ambos se odiaban con la misma intensidad con la que respetaban la fuerza del otro. Pero todo llegó a su clímax una noche de tormenta, cuando el viento aullaba y la lluvia apenas empezaba a caer.

Wuiri y Scorpion se encontraron en la cumbre de su conflicto, en lo alto de un techo de zinc, a unos tres metros de altura sobre el nivel del piso. Se miraron fijamente, con los músculos tensos y las colas erizadas. Entonces, saltaron el uno contra el otro. Fue una lucha feroz, más brutal que cualquier otra. Se lanzaban al vacío, se arañaban con rabia, se mordían con el instinto primitivo de la supervivencia.

Hasta que sucedió lo inevitable

Así era el gato Wuiri.
Ambos resbalaron en el filo del tejado y cayeron al vacío. El impacto fue seco, un golpe sordo contra el suelo de cemento. Cuando la polvareda se disipó, sólo Wuiri seguía en pie. Scorpion yacía inmóvil, su reinado había terminado. Pero la victoria no supo dulce. Wuiri, con la mirada perdida y los bigotes temblorosos, parecía entender lo que había hecho. Sus garras, que tantas veces se habían afilado en combate, habían sellado el desafortunado destino de su mayor rival.

En los días siguientes, Wuiri estuvo diferente. No volvió a pelear. Apenas comía, y sus ojos verdes habían perdido el brillo de la batalla. Luego, una tarde cualquiera, se fue. Salió por el portón del pasaje sin mirar atrás, del mismo modo en que había llegado. No dejó rastro, ni una huella en la tierra húmeda. Simplemente desapareció, como un fantasma que había cumplido su funesto propósito.

Nunca supe qué fue de él. Tal vez siguió vagando por los tejados de otra ciudad, o quizás decidió que su tiempo de guerrero había terminado... o simplemente murió, como consecuencia directa de las heridas que de seguro tenía tras los enfrentamientos y la violenta caída desde el tejado.

Después de ello, lo único cierto es que, en aquella casa, en las noches de lluvia, su ausencia se sintió por mucho tiempo, y muchas veces creíamos que iba a volver.. pero nada. Por años, cuando el viento soplaba fuerte, juraba escuchar el eco de una pelea gatuna en la distancia, y se me venía a la mente el recuerdo de los tiempos gatunos de Wuiri, el guerrero de mil batallas.

lunes, 17 de julio de 2017

Imperdible: 20 curiosidades sobre los gatos

Junto con los perros, los gatos son los animales domésticos más populares del mundo. Según diversos estudios, los primeros gatos en asentarse a vivir junto a los seres humanos lo hicieron hace 9.500 años.

Es gato es tal vez el único felino que se ha logrado adaptar totalmente a la presencia del hombre, y que a la vez es capaz de convivir junto a él. Es más, prácticamente todo gato en la actualidad requiere de un humano junto a él para que lo cuide y lo alimente, con la sola excepción de los gatos salvajes (que cada vez son menos).

Gatuno rockero.
Los gatos son animales con muchas particularidades. A continuación les enumeramos una veintena que hacen de ellos unos animales increíbles.

1) Los primeros indicios de gatos domesticados datan de hace 9.500 años, en Chipre.

2) Los egipcios desarrollaron interesantes pasajes de su mitología en torno al gato, el cual hace unos 4 mil años ya era un animal sagrado para ellos. No por nada, la diosa Bastet tenía la cabeza de una felina, siendo una de las deidades más veneradas por esa cultura. La devoción por estos animales en el antiguo Egipto era tal, que matar a un gato equivalía a pena de muerte.

3) El gato duerme de 16 a 18 horas diarias. Sin embargo, su sueño es tan superficial, que al más leve ruido despierta de inmediato, poniéndose alerta en forma casi automática.

4) Los gatos blancos de ojos azules son demasiado escasos, y la gran mayoría de ese tipo de ejemplares son sordos. Es más: si un gato es blanco y tiene un ojo azul, lo más probable es que presente sordera de su oído en ese mismo lado. En cambio, los gatos albos de ojos verdes o amarillos casi nunca presentan alteraciones auditivas.

5) Si el antiguo Egipto fue “el Período Dorado” de los gatos, la Edad Media fue el más oscuro y donde peor lo pasaron. En esos años, se les asociaba a la brujería pagana, por lo que muchas veces fueron quemados junto con sus dueños hechiceros. De ese período es la creencia de que los gatos negros son sinónimo de mala suerte.

6) La castración puede alargarles la vida en dos o tres años. Esto se vincula en muchas oportunidades con la menor posibilidad de desarrollar tumores cancerígenos. En general, los gatos que han sido castrados viven más que los que nunca lo fueron. Claro que la medida puede ser un tanto cruel, pero en casos de lesiones tumorales se puede llegar a justificar.

7) En los templos budistas del Tíbet, el gato aún es un animal sagrado y venerado. De hecho, en esos lugares los gatos conviven de total armonía con los monjes, quienes los consideran “sus hermanos”.

8) Un año para un humano equivale a seis años para un gato. El récord del gato más longevo es uno que vivió 20 años, es decir, como si un hombre viviera 120 años temporadas humanas.

9) El gato tiene 5 garras en las patas delanteras, pero solo 4 en las traseras.

10) Muchos dichos populares se asocian al gato: “Dar gato por liebre”, “Darle el palo al gato” y “Buscarle la quinta pata al gato” son algunos de los más conocidos.

11) El profeta Mahoma, fundador del Islam, era fanático de los gatos. Es por eso que en muchos países musulmanes actuales, también se les cuida y respeta casi más que a las personas.
12) Los gatos odian el olor a la cebolla y al vinagre.

13) El organismo del gato no produce grasa, por lo cual para ellos es muy necesario consumirla en su dieta.

14) El gato está muy presente en la literatura: “El Gato con Botas” de Charles Perrault es el cuento más famoso, pero también destacan “El Gato Negro” de Edgard Allan Poe y “La Gatomaquia” de Lope de Vega.

15) Freddie Mercury (ex vocalista de Queen) era fanático de los gatos. De hecho, la canción “Innuendo” se la dedica a su felina Delilah.

16) Los gatos más famosos de la televisión son: Garfield, Doraemon (El Gato Cósmico), Félix el Gato, Tom, Lucas y Hello Kitty.

17) Los únicos colores que el gato puede distinguir son el azul, verde y el rojo. Todo el resto del espectro fotocromático lo ven en blanco y negro.

18) El ronroneo no siempre significa que está tranquilo. A veces también indica cuando están nerviosos o enfermos.

19) El gato puede emitir cien tipos de sonidos de distintos, mientras que el perro solo diez.

20) El gato camina moviendo sus patas traseras y delanteras hacia el mismo lado. Los únicos animales con los que que comparte esa particularidad son el camello y la jirafa.