Universidad de Chile cayó en forma inapelable ante el equipo argentino por 3-0, en un partido válido por la Copa Libertadores.
![]() |
Leandro Fernández. |
Porque no fue una derrota cualquiera. Fue una caída inapelable, de esas que no admiten excusas. Universidad de Chile tuvo apenas algunos destellos al comienzo del partido, una ilusión que duró lo que tarda una tormenta en armarse. Sin el experimentado Charles Aránguiz, el mediocampo quedó huérfano de pausa, de brújula, de jerarquía. Y el equipo, simplemente, se deshizo y se cayó a pedazos.
Un primer tiempo infernal
A los 22 minutos comenzó la pesadilla: un cabezazo inocuo en tres cuartos de cancha bastó para descolocar por completo a la zaga azul. Franco Calderón y Gabriel Castellón dudaron, y Tiago Palacios no perdonó. El silencio en Ñuñoa fue un presagio. Ocho minutos más tarde, otro testazo, esta vez de Santiago Ascacíbar tras un tiro de esquina, clavó el segundo. Y a los 38’, un gol de manual de Estudiantes terminó por sentenciar una noche de pesadillas: Carrillo y Meza bailaron frente a una defensa inerte, y el 0-3 cayó como una losa.
Intentó reaccionar la U. Nico Guerra, Zaldivia, Altamirano... pero todo fue tibieza, empuje sin dirección, remates sin veneno. Ni los cuatro cambios de Gustavo Álvarez al inicio del segundo tiempo lograron revertir el ánimo ni el juego. Fue un equipo desorientado, sin alma ni respuestas. El elenco del chuncho fue una escuadra que extraña a Aránguiz como un náufrago al faro.
Obligados a mejorar en las siguientes fechas
Con esta derrota, Universidad de Chile cede el liderato del Grupo A y se llena de preguntas. Estudiantes, ahora puntero con 9 puntos, mostró jerarquía, oficio y claridad. La U, con 7 unidades, deberá jugarse la vida ante Carabobo en casa, rezando por un guiño desde Brasil entre Botafogo y los mismos argentinos.
Pero más allá de los números, lo que duele es la forma en que se perdió. Porque cuando parecía que esta U estaba para grandes cosas, llegó una terrorífica lección de realidad. Una bofetada de fútbol que obliga a levantar la cabeza, ajustar cuentas internas y recordar que en la Copa Libertadores no alcanza con la ilusión.
¿Logrará esta U reencontrarse a tiempo con su mejor versión? Al menos eso es lo que aún esperamos los hinchas, que siempre seguiremos ahí, apoyando con todo al Romántico Viajero, al glorioso equipo del chuncho azul.
No hay comentarios:
Publicar un comentario