Universidad de Chile igualó 1-1 frente a Deportes Recoleta, en un duelo en el que los azules pusieron en cancha a varios jugadores que habitualmente no son considerados dentro de los titulares.
El estadio Bicentenario de La Florida vibró con un choque de emociones donde el pragmatismo y la épica juvenil se dieron la mano. Universidad de Chile, con un once totalmente alternativo, firmó un empate 1-1 ante un digno Deportes Recoleta. Este punto obtenido por la escuadra azul tiene el dulzor del deber cumplido y la épica de un héroe inesperado. El Chuncho no solo avanzó a octavos de la Copa Chile, sino que lo hizo como el mandamás indiscutido del Grupo G.
El coliseo floridano fue el lienzo donde se pintó esta historia. Desde el pitazo inicial, se palpaba en el ambiente que no sería una jornada cualquiera. La U, pensando en desafíos mayores -la próxima semana juega por Copa Libertadores- y dando rodaje a futbolistas que no siempre son considerados entre los estelares, sabía que un empate le bastaba para coronar la fase de grupos.
Trabajado empate ante un aguerrido rival
Desde un comienzo el partido se vio con interesantes chispazos, pero el gol se hizo esquivo. El ariete Julián Alfaro, inquieto, probó los reflejos de Jaime Vargas apenas a los 10 minutos, obligando al joven meta recoletano a una estirada fotográfica. La respuesta no tardó: el veterano Óscar Salinas, cual saeta por la derecha, descerrajó un misil cruzado que hizo temblar el travesaño azul tras una notable intervención del arquero Cristopher Toselli, quien ya empezaba a erigirse como figura. El Chuncho también tuvo la suya en los pies del siempre desequilibrante Ignacio Vásquez, tras una habilitación de antología de Alfaro –¡sombrerito incluido!– pero Vargas, felino, achicó los espacios y ahogó el grito de gol al minuto 37. Así, con el marcador en blanco, se fueron al descanso.
El complemento prometía emociones, y vaya si las cumplió. Toselli volvió a lucirse ante un tiro libre envenenado del centrocampista Gonzalo Espinoza (47’), pero la resistencia azul se quebraría poco después. Al minuto 53, Recoleta tejió una jugada de pizarrón: centro raso desde la derecha de Carlos González y el uruguayo Ignacio Lemmo, apareciendo en el segundo palo sin marca alguna, sólo tuvo que empujarla para decretar el 0-1. Un baldazo de agua fría que, por instantes, sembró la incertidumbre.
Debut soñado de Martín Espinoza
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Martín Espinoza. |
Apenas cuatro minutos. ¡Cuatro minutos en la cancha le bastaron al espigado Espinoza para tocar el cielo con las manos! Córner desde la derecha ejecutado en corto por Ignacio Vásquez, Agustín Arce levanta un centro teledirigido al corazón del área y allí, elevándose por sobre todos, el debutante conectó un cabezazo imperial, soberbio, que infló las redes. ¡Gol de la U! ¡Gol del canterano debutante! Un grito que rompió el molde, que significó el empate 1-1 al minuto 64 y desató la euforia contenida en las huestes azules. Un estreno soñado, de esos que marcan carreras.
La U avanza en el primer puesto de su grupo
Con este empate, Universidad de Chile alcanzó los 13 puntos, con una diferencia de goles de +11 que habla de su solvencia. Magallanes, con 10 unidades y +3, lo acompaña a la siguiente fase. Santiago Morning y el propio Deportes Recoleta se despiden con la frente en alto.
Ahora, el Romántico Viajero espera rival en octavos, que saldrá del Grupo H entre Ñublense, Universidad de Concepción, Curicó Unido o Deportes Santa Cruz. Pero la tarde en La Florida será recordada no sólo por la clasificación, sino por la irrupción de un joven que, en segundos, demostró que la cantera azul sigue latiendo con fuerza y que, a veces, los héroes más inesperados son los que escriben las páginas más gloriosas de los equipos de fútbol. ¡La U avanza, y lo hace con el sello indeleble de su futuro!, y como tantas otras veces lo hace ante el apoyo incesante de su incondicional hinchada.
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