sábado, 15 de marzo de 2025

Chile ante las elecciones presidenciales: el desafío de evitar un nuevo experimento de izquierda radical

En noviembre, nuestro país definirá quién será el nuevo Presidente por los próximos 4 años.


No más Comunismo.
A medida que Chile se acerca a las elecciones presidenciales de noviembre, el escenario político se vuelve cada vez más incierto y polarizado. La administración de Gabriel Boric, apoyada por el Partido Comunista y sectores de la extrema izquierda, ha dejado al país sumido en un estancamiento económico terrible, un debilitamiento de las instituciones y un alarmante deterioro en seguridad pública. En este contexto, la prioridad de cara a los comicios es bastante clara: evitar que la izquierda radical vuelva a imponerse con un nuevo experimento político que profundice la crisis.

No estamos en tiempos de aspiraciones grandilocuentes ni de proyectos de transformación ambiciosos. La realidad nos impone pragmatismo. Chile necesita estabilidad, orden y crecimiento, pero en la actual coyuntura, quizás lo más realista sea simplemente garantizar que el próximo gobierno no sea encabezado por una figura del Partido Comunista o del Frente Amplio.


El dilema de la derecha: entre experiencia, discurso duro y liderazgo firme

En la vereda opuesta al oficialismo, la derecha chilena se enfrenta a una disyuntiva compleja, con tres precandidatos que representan enfoques distintos para enfrentar los desafíos del país: Evelyn Matthei, José Antonio Kast y Johannes Kaiser.


Evelyn Matthei, hasta hace poco alcaldesa de Providencia, es la carta más institucional de la centroderecha. Su perfil de gestión, su experiencia ministerial y su enfoque pragmático la convierten en una opción atractiva para quienes buscan gobernabilidad y estabilidad. Sin embargo, su relación con sectores más conservadores es tensa, y su capacidad para capturar el voto de una derecha desencantada con los partidos tradicionales sigue siendo una incógnita.

Por otro lado, José Antonio Kast emerge nuevamente como la figura más consolidada de la derecha dura tradicional. Con una base electoral sólida y un discurso enfocado en seguridad, orden y crecimiento económico, Kast representa la alternativa más clara al populismo de izquierda. Su desafío será ampliar su electorado sin diluir su mensaje, evitando caer en la trampa de la polarización excesiva que pueda movilizar nuevamente a la izquierda.

Finalmente, Johannes Kaiser, un fenómeno político en redes sociales y una de las voces más disruptivas del sector, busca posicionarse como el representante de un electorado indignado con la clase política tradicional. Su tono confrontacional y polémico, y su énfasis en la batalla cultural contra la agenda progresista, lo han hecho popular en ciertos nichos, pero su viabilidad electoral a nivel nacional sigue siendo limitada, sobre todo pensando en una hipotética segunda vuelta.


Un voto por la contención: votar para evitar el desastre

Si bien cada candidato de la derecha tiene fortalezas y debilidades, lo fundamental en estas elecciones será evitar que el poder siga en manos de una izquierda que ha demostrado ser incapaz de gobernar con eficacia. En tiempos de crisis económica, falta de generación de nuevos empleos y crisis de seguridad, Chile no puede permitirse otro gobierno dominado por la ideología y el voluntarismo irresponsable.

Las elecciones de noviembre no se tratan solo de elegir al mejor candidato posible. Se trata, ante todo, de impedir que el país siga por un rumbo que ya ha probado ser un fracaso. En un escenario ideal, la derecha encontraría la fórmula para consolidar un liderazgo capaz de unir a sus distintas facciones y proyectar un gobierno estable y con capacidad de gestión. Pero en la realidad política actual, quizás la única exigencia pragmática que podamos hacernos es evitar que la extrema izquierda vuelva a tomar el control de La Moneda. No están los tiempos para darse "gustitos" ni caprichos personales, sino que para ser pragmáticos y evitar el desastre,

Chile no está para nuevos experimentos fallidos. Es hora de elegir con realismo y responsabilidad. Pragmatismo ante todo, esa es la consigna.

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